miércoles, 18 de abril de 2007

PROMOCIÓN DE VOCACIONES CIENTÍFICAS Y TECNOLÓGICAS

Aquiles Gay

Estamos viviendo una etapa de grandes cambios ambientales y culturales como resultado de los impresionantes desarrollos científico-tecnológicos de los últimos 30 años. En consecuencia están cambiando muchas de nuestras costumbres y en muchos casos hasta nuestra forma de pensar. Por ejemplo: el teléfono celular brinda una nueva forma de comunicarse y en consecuencia también de actuar, y las biotecnologías plantean un nuevo enfoque sobre algunos temas de la vida y nuevas incógnitas sobre el futuro en ese campo.
Estos cambios son tan profundos y globales que es casi imposible sustraerse a ellos, y todo grupo humano que se contente con ser simple espectador pasivo de los mismos o tan sólo usuario de los nuevos productos de la ciencia y la tecnología, y que no busque insertarse en forma activa en este proceso de cambio, tiene pocas o casi ninguna posibilidad de progresar en el mundo del futuro.
Esto plantea una disyuntiva progreso o estancamiento.
Pero el estancamiento implica retroceso, pues el cambio prácticamente alcanza a todos, y el grupo social que no asuma un papel activo en esta etapa queda marginado y su subsistencia entra en una zona de riesgo.
Por otra parte el progreso plantea un desafío que para enfrentarlo se necesitan personas capaces de asumir la tarea de llevarlo a cabo, ahora bien, esta tarea es a largo plazo, y sin lugar a dudas cada vez más compleja, por lo que hay que preparar a quiénes en el futuro van a tener la responsabilidad de cumplirla, y esos son los jóvenes de hoy. Pero para que estén en condiciones de hacerlo tienen que capacitarse en el campo de la ciencia y la tecnología; buscando generalizar esta capacitación, una etapa previa es despertarles la vocación en ese campo.
La Promoción de vocaciones científicas y tecnológicas es un imperativo del presente para un futuro deseado, pero para llevarla a cabo se debe contar con espacios y/o actividades que lo permitan.
Al respecto podemos mencionar las ferias de ciencia y tecnología o los clubes de ciencia o de tecnología, los que en forma explícita o implícita tiene como objetivo despertar vocaciones científicas y tecnológicas. Éstos son espacios específicos e ideales para cumplir la función que nos ocupa, pero dada la importancia del tema consideramos clave apelar a otros espacios y actividades que permitan colaborar en el logro del objetivo buscado, como pueden ser el aula de clase, los museos de ciencia y de tecnología, la televisión, la radio, Internet, los periódicos, publicaciones varias, charlas, conferencias, etc. Como vemos hay distintos escenarios, pero buscando concretar una propuesta nos ocuparemos de dos, el aula de clase y los museos de ciencia y de tecnología.
Consideramos que el aula de clase es un lugar interesante para promover vocaciones, pues la función del docente (maestro o profesor) es, entre otras, despertar en los alumnos la inquietud por conocer y por profundizar sus conocimientos, lo que se logra incitándolos a que investiguen sobre temas que despierten su interés (aquí es clave encaminarlos hacia objetivos concretos) y que traigan al aula el resultado de sus investigaciones a fin de discutirlas y de socializar el tema. La mejor forma de interesarlos es convertirlos en actores activos de su proceso de aprendizaje. Bien manejado por el docente este proceso tiende a despertar vocaciones.
Por otra parte, y desde nuestra óptica, los museos de ciencia y de tecnología son (o deberían ser) centros educativos, por lo que nuestro planteo es válido tanto para el aula de clase como para los museos. En lo posible, es aconsejable vincular las actividades de los museos con las actividades que tienen lugar en el aula (interacción museo-escuela). No descartamos que también se puedan crear pequeños museos en las mismas escuelas.
El promover vocaciones científicas y tecnológicas es un tema muy importante, y se lo debe considerar como un objetivo de la formación escolar (tanto primaria como secundaria), teniendo en cuenta que el mundo de hoy está marcado por la ciencia y la tecnología. Pero esto no sucede.
La actual formación escolar tiende a preparar a los alumnos, fundamentalmente como usuarios o conocedores de conocimientos Científicos y Tecnológicos pero no como indagadores frente a la ciencia y la tecnología, o como investigadores de los fenómenos científicos y tecnológicos. No se puede decir que la investigación esté totalmente ausente, pero como planteo general no es central en los programas escolares. Ahora bien, la investigación a nivel escolar puede ser disparadora de vocaciones científicas y tecnológicas".
El tema, "Promoción de vocaciones científicas y tecnológicas" (con éste o con cualquier otro nombre) en general no figura en los programas de las carreras de formación docente y creemos que es una falencia que habría que subsanar.
Pese a su importancia, lamentablemente el interés por la ciencia y la tecnología no está presente, a escala generalizada, como debería estarlo.
Sobre ese problema Philippe Roqueplo, en su libro Penser la technique: Pour une démocratie concrète, plantea que posiblemente eso se deba, en el caso de las ciencias, a que por lo general «están culturalmente mal asimiladas debido a que están presentadas fuera de toda pertenencia funcional». En el caso de la tecnología en cambio se debería a que «su importancia en la vida de los individuos y de las sociedades está casi ausente en las reflexiones sobre la misma de parte de quiénes cumplen oficialmente la profesión de reflexionar sobre la vida de los individuos y, más generalmente, de las sociedades. Las técnicas, salvo excepciones, no tienen el honor de interesar al mundo intelectual. Posiblemente porque su propia materialidad les confiere una considerable opacidad»
Por otra parte en otro libro, El reparto del saber, Philippe Roqueplo, , dice:
«No se saca ventaja sino a partir de lo que ya se sabe; no se pone interés sino en aquello de lo que ya se tiene alguna idea.»
Con un planteo similar, Eilean Hooper-Greenhill en su libro Los museos y sus visitantes dice:
«Aprender consiste en adquirir y asimilar datos, técnicas o experiencias y ponerlo todo en relación lógica con lo que ya se conoce (Bruner, 1960). No se produce un verdadero aprendizaje hasta que el nuevo material queda integrado con el viejo. Para la mayoría de la gente, esta relación debe establecerse empezando por lo que resulta familiar, lo que ya es conocido, para seguir después con lo extraño, haciendo extensivo lo conocido a lo desconocido mediante la comparación, el contraste, la analogía o el análisis (Schouten, 1983).»
Compartiendo estos conceptos planteamos que es interesante buscar la forma de despertar el interés por la ciencia y la tecnología partiendo de lo conocido. En esa búsqueda, la cotidianidad puede ser un punto de partida interesante pues forma parte de la vivencia de los jóvenes, y en consecuencia puede ser más fácil despertar su interés incitándoles a que razonen y se pregunten sobre fenómenos o situaciones en las que participan, y descubran los conocimientos científicos y tecnológicos presentes en su vida cotidiana, conocimientos que hoy son el sustrato de la misma.
Desde un punto de vista pedagógico el análisis de cosas y objetos de la vida cotidiana (hogareña, laboral o social), puede ser un medio para lograr esta vinculación entre conocimientos y cotidianidad, y a partir de allí despertar el interés de los alumnos por estos conocimientos, que en gran parte pertenecen al campo de la ciencia y la tecnología.
Teniendo en cuenta que en la cotidianidad la tecnología está omnipresente y su presencia es funcional, planteamos motivar a los alumnos enfocando los conocimientos científico-tecnológicos presentes en objetos del quehacer cotidiano, pero desde un camino inverso al que se suele emplear en las escuelas. Para explicitar nuestro enfoque tomaremos un ejemplo: el electromagnetismo. Este hecho normalmente se lo estudia como fenómeno científico y luego como aplicación se suele ver el timbre. Es decir se va de la ciencia a la tecnología. Aquí planteamos el camino inverso, ir de la tecnología a la ciencia, en nuestro caso, partiendo del timbre buscar los conocimientos científico-tecnológicos presentes en el mismo y profundizarlos. En otras palabras partiendo del análisis de objetos tecnológicos tratar de determinar cómo funcionan, por qué funcionan, y detectar los conocimientos científicos y tecnológicos presentes en los mismos y su relación con el contexto en que operan.
Si bien esta metodología no sea generalizable a todo el campo de la ciencia puede ser muy motivadora cuando sea posible aplicarla. En el fondo es el mismo método que aplican los científicos cuando partiendo de la realidad observable proponen (o modelizan) las leyes que rigen el funcionamiento de lo que observan.
En este planteo desempeñan un papel importante tanto la realidad cotidiana como los museos de objetos técnico-tecnológicos pues estos últimos brindan la oportunidad de ponerse en contacto con objetos no sólo del presente sino también del pasado, y de diversos períodos históricos, lo que amplía el campo de análisis.
En nuestro enfoque tomamos como punto de partida de las actividades de Promoción de vocaciones el planteo de preguntas o interrogantes sobre las características de determinados objetos, con la finalidad de detectar los conocimientos científicos y tecnológicos que están implícitos en los mismos y profundizar su análisis. El objetivo es interesar a los alumnos. no sólo en el tema en cuestión, sino también en el amplio espectro de la ciencia y la tecnología y su vinculación con el mundo cotidiano, y en lo posible llevarlos al campo de la investigación.
Hay que tener en cuenta que el conocimiento no es algo dado, sino que se construye partiendo de preguntas y las correspondientes respuestas.
Por ejemplo, la ciencia actual tiene sus orígenes en los siglos XVI y XVII, cuando sabios como Galileo Galilei (1564-1642), Francis Bacon (1561-1626), René Descartes (1596-1650), Isaac Newton (1642-1727), etc. comienzan a investigar temas vinculados al comportamiento del mundo natural, planteándose preguntas (los porqués) y buscando respuestas apelando a la investigación experimental. Se puede decir que a partir de entonces el hombre, a través de la experimentación, pregunta a la naturaleza tratando de descubrir las leyes que rigen su accionar.
La nueva concepción de la ciencia, basada en la observación empírica y la experimentación, es decir en preguntar a la naturaleza, fue esbozada por Galileo y completada por Newton. Con Galileo y Newton se inician la investigación objetiva y experimental de la naturaleza, y la búsqueda de la cuantificación y expresión matemática de los fenómenos naturales.
Un caso paradigmático es el estudio de la caída de los cuerpos a causa de la gravedad realizado por Galileo (asesor del arsenal de Venecia), quién en un metafórico diálogo le preguntó a la naturaleza sobre la veracidad de la teoría Aristotélica sobre el tema y fue la misma naturaleza, la que a través del resultado de experiencias le contestó refutándola.
Preguntarse y/o preguntar buscando respuestas a la inquietud del hombre frente a los misterios del Mundo físico fue el origen del nacimiento de la ciencia moderna.
La pregunta, como búsqueda de repuesta al "porqué", sigue siendo el principal motor en la adquisición de conocimientos. Quién no pregunta, o no se pregunta, no se plantea la adquisición de nuevos conocimientos. Se deja sentado que la palabra pregunta implica también la búsqueda de respuestas en los libros.
Consideramos que el análisis de productos mediante interrogantes permite ir descubriendo los conocimientos que son sus sustentos, y en general interesa a los jóvenes y tiende a despertar sus vocaciones.
Dentro de este esquema proponemos una metodología de análisis y estudio que llamamos "Lectura del objeto". Las diversas etapas de la lectura o análisis surgen como respuesta a interrogantes que normalmente un observador crítico se plantearía frente a un objeto.
Nosotros planteamos los siguientes interrogantes, dejando sentado que evidentemente se pueden plantear otros:



Consideramos que la lectura de objetos de la vida cotidiana (hogareña, laboral o social), tanto del presente como del pasado, en general despiertan el interés de los jóvenes, pues la búsqueda de lo que no se conoce atrae, y abre la mente, colaborando así en promover vocaciones científicas y tecnológicas, al mostrar cómo la ciencia y la tecnología están detrás de todo lo que nos rodea.
Esta investigación centrada en objetos, y basada en plantear interrogantes y buscar soluciones, se puede hacer extensiva a todo el medio en el que desarrollamos nuestras actividades. Además, tengamos presente que para poder vivir plenamente nuestra existencia y proyectarnos en el futuro es muy importante conocer y entender ese medio; pensamos que el análisis que proponemos colabora en lograrlo.

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